EMPODERANDO VIDAS CON PROPÓSITO:
Necesitamos entender que en nuestros propios corazones está nuestra identidad.
Eres “solo una persona” O… eres una hija del “Dios Altísimo”.
La Biblia dice de Jesús que “A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”. (Juan 1:12)
Cuando realmente establezcas esto en tu corazón y llegues a conocer a Dios personalmente como tu Padre celestial, Señor y Salvador; tu vida cambiará.
Dios desea una relación cercana contigo. Cuando caminas con Él y hablas con Él, te vuelves parte de Su familia. Tienes un lugar especial para vivir por la eternidad. Estás provista y recibes tantas bendiciones y regalos. Lo más asombroso es que tienes SEGURIDAD. ¿Quién no quiere sentirse seguro y protegido en los brazos de un Padre amoroso sin fin? Este consuelo en Cristo ha cambiado mi vida.
Una forma en que llegamos a ser parte de la familia de Dios es obedeciendo Sus reglas. Lo honramos, lo adoramos y lo alabamos. Entonces llegamos a conocerlo al hacer estas cosas en nuestra vida diaria.
¿Quién puede vivir verdaderamente sin el amor incondicional de nuestro Padre celestial? Ninguna de nosotras puede y verdaderamente ser feliz. Solo podemos existir y lamentablemente eso es lo que muchos hacen. Solo existe.
Nuestro Padre anhela que regreses a casa y descanses en Sus brazos. Él quiere que conozcas tu identidad como Su princesa. Perteneces a un Rey. Que magnifico es eso??? Entonces, ¿por qué no caminar así, hablar así y amar a los demás como Él te ha enseñado a hacer? Cambiará la actitud en tu vida.
“Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna. (Juan 3:16)
Entra en la familia. Somos hermanas de la cruz que te amamos mientras servimos a Dios juntas en un amor que se extiende y une a todos. Somos mujeres unidas por Jesús. Hay consuelo en Cristo.